Vamos a tatuarnos resiliencia

Esta semana nuestra invitada en StoriesOn es:

Clara Cárdenas: venezolana, economista, candidata al MBA en el IESA, emprendedora, cofundadora y gerente general de TuDescuentón.com y Empresas TD. Directora de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Venezuela, Global Shaper y runner aficionada.


 

Nuestra historia comenzó en un aeropuerto. Pedro Julio iba camino a un modelo de Naciones Unidas en Taiwán con escala en San Francisco. Allí se encontró con la revista Entrepreneur, de la cual le llamó la atención un artículo que hablaba sobre -La empresa que había crecido más rápido en la historia de Internet-; para su sorpresa, esta no era Google, Facebook o Amazon, se trataba de Groupon, una plataforma web que ofrecía cupones digitales con grandes descuentos a cambio de grandes volúmenes de ventas. Pedro se quedó prendado con la idea.

Luego de su viaje a Taiwán, de regreso en Caracas, me llamó para comentarme que tenía una propuesta de negocio. En ese tiempo él era uno de los amigos de mi hermano menor, jamás habíamos hablado de negocios, pero, por alguna razón, pensó en mí. Yo acababa de quedarme sin trabajo. Nuevas leyes financieras venezolanas habían derrumbado las casas de bolsa y para mí fue una oportunidad de oro.

Nos reunimos, me hizo una presentación en power point y me dijo: -vamos a montar la primera cuponera en Venezuela-. La idea me atrajo inmediatamente, nos convertiríamos en una plataforma de publicidad alternativa para potenciar a las pequeñas y medianas empresas en el país, ofreciendo descuentos y atrayendo a nuevos clientes. Con poquísima experiencia, comenzamos a desarrollar planes de negocios, proyecciones de ventas y a armar equipo de trabajo, allí sumamos a mi hermano Nicolás, quien como se dice, vende hielo a los esquimales. Él luego se convertiría en la cabeza de ventas. Pedro tenía la visión, yo era la mente operativa y Nicolás vendía.

El 22 de noviembre de 2010 nació oficialmente TuDescuentón, con una promoción emblemática: Salto tándem con Skydive Venezuela. Ese mismo día 220 personas decidieron creer en nosotros y nos dimos cuenta de que podría haber algo mucho más grande detrás.

Me cansé de escuchar que la idea era buena, que el venezolano no tenía cultura de cupones, que este no era un mercado tan avanzado, que nos faltaba mucho para que las personas tuvieran confianza para comprar en internet.

En tres años pasamos de ser 5 a 60 personas, de ser un emprendimiento a convertirnos en empresa; de ser ¨toderos¨, a tener cargos, nombres y departamentos.

Pasamos por momentos financieramente difíciles, proyectamos más ventas de las que realmente habían, perdimos dinero y teníamos que voltearnos a pedirles a los inversionistas que creyeran nuevamente en nosotros. Hablo siempre de ¨nosotros¨, porque si hay algo que he aprendido a lo largo de este camino, es que las empresas son personas, en plural, que la idea la pudo haber tenido uno, pero es obligatorio transmitir la pasión a un equipo, hacerlos partícipes de la idea, porque es la única forma de sobrellevar momentos difíciles. Eso lo vivimos en carne propia en agosto de 2013, cuando el Indepabis (ente gubernamental que nos regulaba), obligó a cerrar a todas las cuponeras (habían doce activas), argumentando que éramos un ente receptor de dinero de terceros y que por tanto funcionábamos como un banco.

En Venezuela, esto es lo mismo que ganarse la peor lotería del mundo, nos pusieron la ficha y nuestro ¨premio¨ fue dejarnos en el aire, sin respuestas, sin camino legal, en un país con más preguntas que respuestas o con respuestas poco coherentes.

Fueron cuatro intensos meses los que nos tocó vivir para recuperar a la empresa, perdimos nuestra oficina, poco a poco el equipo se fue desvaneciendo, nos tocó ayudar a reubicar a personas en empresas de amigos y conocidos. Me tocó ver a la cara a personas y decirles que no sabía si iba a poder pagarle su salario la siguiente quincena. Aprendí que la transparencia y la sinceridad eran la clave para estos momentos de crisis, me sentí querida y apoyada. Agradecí cada segundo invertido en gente, porque fue lo que permitió que el equipo entendiera, nos apoyara, nos siguiera, a pesar de todas las adversidades.

Conocí la palabra resiliencia, y se convirtió en mi dogma de vida. Cada día que pasaba, se desvanecía un poco la esperanza, pero la impotencia me daba fuerza para seguir, porque nuestro proyecto nació genuinamente para apoyar a emprendedores, porque habíamos hecho que los venezolanos ahorraran y vivieran experiencias increíbles gracias a los cupones y simplemente no era justo. Muchas personas intervinieron a nuestro favor y es nos ayudó mucho. Las redes sociales fueron un elemento clave que nos ayudaron a sobrevivir y mantenernos en el radar.

Finalmente, luego de una intensa reunión, lo logramos. Nos dejaron salir adelante, solo dos cuponeras decidimos seguir, arriesgarnos nuevamente. Y fue así como en diciembre 2013 decidimos relanzar. Nos asociamos con otra cuponera pequeña y salimos al aire fortalecidos, sin dinero, pero con tres años de experiencia en el hombro.

Han pasado dos años desde ese episodio, ahora vivimos para trabajar, para HACER y para demostrar que los obstáculos solo nos hacen más grandes. Y es que esa nueva oportunidad significó un punto de inflexión en mi vida, me permitió concluir que vale la pena vivir y trabajar intensamente, pensando que cada día debemos acostarnos tranquilos de que hicimos todo lo mejor que pudimos.

Clara Cárdenas

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