El camino largo

Hoy celebro mi cumpleaños 27. Aparte de sentirme inmensamente agradecido, debo decir también que algo sorprendido. Hace 5 años terminaba el bachillerato de la universidad con la incertidumbre sobre cuál sería el próximo paso, ya que había renunciado a mi trabajo; creo que nunca hubiera pensado que estaría hoy, un lustro después, relatando una historia para un nuevo proyecto que iniciamos con unos colegas de todo el mundo tras habernos conocido un par de meses atrás en China, invitados por el Foro Económico Mundial para compartir un poco de nuestra experiencia profesional. Son estas las sorpresas de la vida que nos hacen mirar atrás al camino recorrido y nos llenan de emoción sobre lo construido y lo que está por venir.

Fue también en un mes de noviembre de 2009 cuando terminaba un programa de negociación de 11 semanas que había matriculado solamente para aumentar la carga que me demandaban los 7 cursos, el trabajo y los entrenamientos de karate en mi dojo y la selección nacional, cuando la directora del Programa me pide, justo también el día de mi cumpleaños, que le apoye en una actividad con una reconocida profesora de la universidad de Harvard que impartiría una conferencia esa noche. Esta persona sería mi jefa 6 meses después, ella como Ministra de Estado y yo como su asesor.

Mi paso por el sector público estuvo lleno de enseñanzas, pero lo mejor de todo fue al salir de ahí unos meses después seguro del deseo de lanzarme a perseguir un proyecto personal que había iniciado unos meses atrás con un socio, con quien competimos fuerte en aquél programa de negociación.

Durante el primer año y medio nuestra ¨operación formal¨ se basaba de proyectos personales, de los cuales destinábamos un 20% de las ganancias para la empresa, que para ese momento y desde el inicio estaba constituida formalmente, con cuentas bancarias empresariales y todo lo demás. Luego de año y medio yo continuaba con algunos proyectos como asistente de consultor e incluso un trabajo de medio tiempo que me permitía cubrir los mínimos gastos de transporte y algo de ocio, para luego ahorrar todo lo que pudiese.

Fue justamente, luego de finalizar un proyecto que me consumió por completo durante varios meses, que se acercó mi socio el día de aquél evento para decirme que se había confirmado un negocio que nos permitiría abrir nuestra primera oficina y así fue, al día siguiente nos estábamos mudando hacia lo que estaba tomando cada vez más forma.

No sé si alguna vez les dijeron que para emprender se debe estar listo para no percibir ingresos durante mucho tiempo, y bueno, al menos a mí sí me lo advirtieron o lo leí en alguna parte, pero no fue hasta vivirlo que empiezamos a decir, sí, soy emprendedor y yo decidí estar aquí con $200 mensuales de salario. Así es como empezamos muchos de los hoy empresarios y aprendemos a vivir con el mínimo, con algo para poner gasolina, y cuando no hay ni para eso, hacemos ¨working from home¨, algo para pagar la cuenta del celular y una cerveza de vez en cuando. Cuando las finanzas empiezan a mejorar te das cuenta que hay más trabajo y faltan manos, de manera que debes tomar la decisión de no pagarte mejor y contratar a alguien más sin poder ofrecerle las mejores condiciones, pero con el deseo de que se pongan a sudar la camiseta contigo.

Existen muchos momentos de tensión en el camino, siempre los hay, aquellos cuando la incertidumbre te incomoda como una piedra en el zapato, las deudas con tus familiares se vuelven frecuentes, los paseos con tus amigos son escasos y tu auto tiene prohibidas las visitas al taller. Por otro lado, la tentación se asoma; el emprendedor desarrolla cierta empatía y reconocimiento de otros que hace que te hagan ofertas de empleo y con ello la ironía, ya que decides no trabajar para nadie más y es cuando los demás te buscan con ese fin no siendo ese el problema sino que las ofertas a veces son tan buenas que te roban cierta energía mientras alistas el batazo… si la tomas está todo bien, siempre y cuando eso no afecte el buen desarrollo y todo aquello que has planteado para el negocio que has venido construyendo y por el cual seguramente ya has pasado por donde asustan.

Con el tiempo se van multiplicando las señales, esas que te dicen que sigas adelante aún cuando las cosas no han venido saliendo, las que se dan cuando un cliente ya no solo te pregunta si es verdad que fundaste esa empresa tan joven sino que ahora te recomiendan con otros clientes que bien podrían ser tus papás o tus abuelos con quienes negocias; ese momento cuando las ventas te tocan a la puerta sin que las hayas salido a buscar representan un hito importante.

Con el tiempo, si te lo propones, empezarás a pensar y actuar en grande; proyectos para el gobierno, clientes en el exterior, alianzas estratégicas, lanzamiento de nuevas líneas de negocio o hasta nuevas empresas; te das cuenta que sigues trabajando largas jornadas diariamente, duermes poco, viajas más, el equipo crece, la responsabilidad es mayor al igual que los gastos pero al final del camino estás seguro de disfrutar cada minuto de lo que haces y no quieres parar de hacerlo casi por nada.

Hace 5 años pude haber buscado un empleo bien remunerado y no aventurarme a aquello que me propuso un tipo un año menor que yo o tomar alguna de las salidas fáciles que se presentaron en cierto momento, sin embargo, hoy, celebro no solo un año más de vida y el estar rodeado de personas maravillosas, sino el hecho de haber decidido tomar el camino largo, el que te carga de retos y fracasos pero te permite levantarte más fuerte que nunca para seguir remando fuerte hacia tu propio puerto.

@ldiego_oreamuno

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