¿Causa o motivo?

Por: Luis Diego Oreamuno.

¨ Tú eres emprendedor así que si me dices que renuncie mañana mismo a mi trabajo, lo haré¨

En ocasiones, a los emprendedores, nos creen hacedores de recetas del éxito y nos buscan personas, de todas las edades, con la consigna de encontrar el impulso que necesitan para lanzarse al abismo; porque emprender se parece bastante a eso. Es lanzarse al vacío sin saber si sobrevivirás al golpe; si la suerte y otros factores están de tu lado y después de gran incertidumbre, caerás al agua, lo que te permitirá salir remando fuerte de allí.

En esta nueva historia quisiera relatar una experiencia que me marcó, cuando una reconocida profesional me contactara un día para invitarme a tomar un café. Una vez que llegamos y luego de conversar unos 5 minutos (más de lo que habíamos conversado antes), me lanza una recta que es con la que inicia esta historia:

- Tú eres emprendedor así que si me dices que renuncie mañana mismo a mi trabajo, lo haré-

Sentí en ese momento tanta ansiedad como la que posiblemente mi nueva amiga sentía, pero con un grado de responsabilidad muy grande sobre lo que pudiera decir en los próximos minutos.

Ante éste y otros casos, he echado mano quizás de una pregunta algo cajonera, pero que considero fundamental para todos aquellos que deseen enfrentar esa incomodidad interior que les ruge.

Le pregunté entonces a mi amiga sobre lo que quería hacer, a lo que respondió un contundente -no lo sé-; por lo que vino la siguiente pregunta: ¿por qué quieres emprender?

¿Te has preguntado esto tú también?

Mira por acá algunos de los motivos más comunes por los que las personas emprendemos y mantén encendidos los sensores de la conciencia por si es que alguno te resuena un poco más de lo normal:

  • Ser tu propio jefe: te gusta proponer, dirigir y ejecutar las cosas a tu manera. De cierto modo te sientes limitado cuando tus posibilidades se reducen a cumplir un rol o ciertas instrucciones.
  • Ser dueño de tu tiempo: si realmente sufres con los horarios y sientes que tu vida le pertenece a tu empleador, busca entonces opciones para revertir esta situación.
  • Nunca te podrán despedir: esta es no una tendencia sino una realidad; cada vez más, las empresas se deshacen de profesionales bien calificados después de cierto número de años porque resultan muy costosos para la organización, truncando su carrera cuando quizás no van ni a la mitad del camino. Si es así, piensa en la posibilidad de crear tu propio trabajo, el cual podrás desarrollar a tu estilo, heredarlo o hasta venderlo en algún momento para simplemente no trabajar más o dedicarte a algo nuevo.
  • Aumentar tus ingresos: ¿sientes que desarrollando tu talento desde afuera podrías percibir mejores ingresos por lo que sabes o lo que haces.? Planea bien esa transición y contempla los riesgos, por ejemplo, podrás generar mejores ingresos, pero, ¿cuándo?; toma en cuenta que la tracción en los negocios existe y es una cuestión de tiempo y perseverancia.
  • Seguir tu pasión: este es uno de los más potentes de los motivos. A veces la pasión logra muchas cosas. Procura canalizar bien toda esa energía y planifica lo mejor que puedas. Define qué tanto estás dispuesto a sacrificar y qué esperas lograr en las diferentes etapas al momento que decidas dedicarte al 200% a lo que más te apasiona.
  • El mercado te llama: tienes la capacidad de ver una oportunidad clara por encima de otros. Si esto empieza a ponerte bastante ansioso, atiende la señal. Recuerda que el que no arriesga no gana y en ocasiones el duende de las oportunidades es quien toca a tu puerta.
  • Diversificación: crees que te sobra bastante tiempo y podrías hacer más. Haz lo posible por iniciar algún negocio en paralelo a tu actividad principal pero apunta desde el inicio a que esto llegue a ser tu trabajo de tiempo completo en algún momento. Juega a ganar.
  • Reinvéntate: ¿estás en una etapa favorable de tu vida o necesitas un cambio? Muchas veces esas señales de tu corazón jalan fuerte y pueden dirigirte hacia lo que quizás nunca pensaste pero que suceden en un momento determinado. No le temas a los giros de 180 grados.
  • Impacto: muchos de los mejores negocios del mundo provienen de una causa profunda y del deseo de crear impacto. Si algo te mueve profundamente y no puedes tolerar más el estado actual, haz algo. Hoy en días las personas valoramos muchísimo los negocios con sentido.
  •  Una genial idea: tienes entre manos algo realmente bueno y has validado de alguna forma su potencial, si es tu caso, ¿qué estás esperando?; si no eres el indicado para ejecutarlo busca asociarte o en último caso vende la idea.

En el caso de mi amiga, descubrimos que la causa de fondo era la desmotivación en su trabajo actual, muy frecuente también, y nada parecido a la lista anterior. Le sugerí que no tomase ninguna decisión hasta que alguna idea ya no le dejara dormir por las noches durante mucho tiempo (una muy buena señal).

Busca el verdadero motivo para dar el paso. En ese momento reflexionarás si valió la pena saltar, si lo volverías a hacer o si prefieres permanecer en tierra firme.

Luis Diego Oreamuno – @ldiego_oreamuno

 

 

 

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